Contenido del curso
Evaluación de Competencias
Retroalimentación Final
Guía Integral de Cuidados y Bienestar para el Embarazo

Protocolos de Emergencia

En cualquier gestión de riesgos, saber cuándo activar la alarma es vital. Existen señales que no pueden esperar a la próxima cita de rutina. Estas son las «banderas rojas» que requieren atención médica inmediata.

Memoriza esta lista. Actuar rápido puede marcar la diferencia.

Señales de Alerta Inmediata

Sangrado Vaginal+

Cualquier sangrado vaginal (más allá de un manchado muy leve después de una relación sexual o examen) debe ser evaluado. Puede indicar problemas con la placenta o riesgo de parto prematuro.

Dolor Abdominal Intenso+

No hablamos de las molestias leves de estiramiento. Un dolor agudo, persistente o tipo cólico fuerte que no cede con el reposo requiere revisión para descartar contracciones prematuras, desprendimiento de placenta o apendicitis.

Síntomas de Preeclampsia+

La preeclampsia es una condición grave de presión alta. Alerta si presentas:

* Hinchazón súbita y excesiva en cara o manos (edema).

* Dolor de cabeza muy fuerte que no se quita con paracetamol.

* Visión borrosa, ver «lucesitas» o puntos negros.

* Dolor fuerte en la boca del estómago (bajo las costillas derechas).

Ausencia de Movimientos Fetales+

Una vez que ya sientes al bebé regularmente (usualmente después de la semana 24-28), una disminución drástica o ausencia de movimiento es una urgencia. Si notas que el bebé no se mueve como de costumbre, come algo dulce, recuéstate sobre el lado izquierdo y cuenta. Si no hay respuesta en 1-2 horas, ve al hospital.

Pérdida de Líquido+

Si sientes una salida de líquido repentina o un goteo constante que no puedes controlar (y no es orina), podrías haber roto la bolsa amniótica. Esto requiere atención inmediata para prevenir infecciones, independientemente de si tienes contracciones o no.

Plan de Acción

Si presentas cualquiera de estos síntomas:

  1. Mantén la calma.
  2. Llama a tu número de emergencia médica inmediatamente.
  3. Si no hay respuesta rápida, acude al servicio de urgencias obstétricas más cercano.

Es siempre mejor ir y que sea una falsa alarma, a quedarse en casa con la duda ante un riesgo real.