Contenido del curso
4. El Oriente Boliviano (Santa Cruz, Beni, Pando)
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6. Módulo de Negocios Gastronómicos (Para emprendedores)
0/1
7. Evaluación de Conocimientos (Quizzes)
8. Retroalimentación del Curso
Sabores de Bolivia: Tradición, Técnica y Gestión Gastronómica

Un Plato Nacido de la Resistencia

Nos adentramos en los sabores del Altiplano comenzando por La Paz. El Plato Paceño es una rareza en la gastronomía tradicional sudamericana: es un plato principal festivo que, en su forma original, no lleva carne.

Para entender este plato, debemos viajar a 1781, durante el cerco a la ciudad de La Paz liderado por el caudillo indígena Túpac Katari. Durante 109 días, la ciudad quedó aislada, sin acceso a carne ni provisiones externas. Los habitantes sobrevivieron recolectando lo poco que crecía en las laderas de la ciudad.

Choclo tierno

Habas verdes

Papa nativa

Queso frito

El plato es un homenaje a esa supervivencia y se consume tradicionalmente entre enero y marzo, coincidiendo con la época de cosecha de estos ingredientes frescos.

La Técnica del Queso Frito Perfecto

El alma de este plato es el queso frito. Sin embargo, freír queso sin que se derrita y desaparezca en la sartén requiere técnica y la elección correcta del ingrediente.

1. La Elección del Queso+

No puedes usar quesos fundibles como Mozzarella o Gouda. Debes usar un Queso Chaqueño o un queso criollo fresco boliviano. Estos quesos tienen un alto punto de fusión y una estructura proteica firme (a menudo cuajados con mayor acidez), lo que les permite mantener su forma al calor.

2. El Corte y la Preparación+

Corta el queso en lonchas gruesas (al menos 1.5 a 2 cm de grosor). Si el queso está muy húmedo, sécalo ligeramente con papel toalla. Algunos cocineros espolvorean una capa microscópica de harina de maíz o trigo para ayudar a formar costra, aunque los puristas lo fríen al natural.

3. La Fritura+

Usa una sartén antiadherente o de hierro fundido muy caliente con una capa fina de aceite neutro. Coloca el queso y no lo muevas. Deja que se forme una costra dorada y crujiente (aproximadamente 2 minutos por lado). Voltea una sola vez. El interior quedará suave y caliente, pero la costra mantendrá la estructura intacta.

Montaje: El plato se sirve con un choclo entero hervido (con un toque de anís en el agua), papas cocidas con su piel (para retener el sabor terroso), habas hervidas en su vaina y la gran loncha de queso frito coronando la presentación. Todo acompañado, infaltablemente, de llajwa fresca.