Contenido del curso
Evaluación de Conocimientos
Conclusión y Retroalimentación
Explorando la Biblia: Guía de Fe para Niños Adventistas

Cuidando los Regalos de Dios

¿Qué harías si un rey te prestara su corona para que se la cuidaras por un día? ¡La cuidarías con mucho esmero! Dios nos ha prestado muchas cosas valiosas: nuestro cuerpo, nuestro tiempo, nuestros talentos y el dinero. A la tarea de cuidar estas cosas se le llama Mayordomía.

En este módulo, aprenderemos a ser buenos administradores de los tesoros de Dios, empezando por el templo más importante: tu propio cuerpo.

Mi Cuerpo: Templo del Espíritu Santo

La Biblia dice que nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19). Dios vive en nosotros, así que debemos mantener nuestra «casa» limpia y saludable. Para esto, Dios nos ha dado 8 remedios naturales (puedes recordarlos con la palabra ADELANTE, o en inglés NEWSTART).

Remedio Cómo aplicarlo
Agua Bebe mucha agua pura todos los días, no solo refrescos.
Descanso Duerme temprano (los niños necesitan 9-10 horas) para crecer fuerte.
Ejercicio Juega, corre, salta. ¡El movimiento es vida!
Luz Solar Un poco de sol cada día te da vitamina D y alegría.
Aire Puro Respira profundo aire fresco, mejor si es cerca de árboles.
Nutrición Come frutas, verduras, nueces y granos. Evita la comida chatarra.
Temperancia Evita lo malo (como alcohol o tabaco) y usa lo bueno con moderación.
Esperanza Confía en Dios. Un corazón feliz es una buena medicina.

Mayordomía de los Bienes: Diezmos y Ofrendas

Todo lo que tenemos viene de Dios. Él nos pide que le devolvamos una pequeña parte para recordar que Él es el dueño de todo y para ayudar a que otros conozcan su amor.

El Diezmo (10%)

El diezmo es la décima parte de lo que ganamos o recibimos. Si recibes 10 monedas, 1 moneda pertenece a Dios. Es santo y se usa para sostener a los pastores y la misión de la iglesia. Devolver el diezmo es un acto de honestidad.

La Ofrenda (Gratitud)

La ofrenda es lo que damos voluntariamente aparte del diezmo. Es nuestro regalo de agradecimiento a Dios por sus bendiciones. Damos ofrendas con un corazón alegre, no por obligación. Es un acto de generosidad.

Práctica: Consigue dos alcancías o sobres. Uno para tu diezmo y otro para tus ofrendas. Cuando recibas dinero, separa primero la parte de Dios. ¡Verás cómo Él bendice el resto!