
La Siembra: Densidad y Distribución
Con las semillas pregerminadas (mostrando su pequeña raíz blanca), ha llegado el momento de pasarlas a las bandejas forrajeras. Este paso requiere cuidado, ya que una mala distribución afectará todo el crecimiento.
El concepto clave aquí es la Densidad de Siembra, que se refiere a la cantidad de semilla (pesada en seco, antes de todo el proceso) que colocamos por metro cuadrado o por bandeja. Si pones muy poca semilla, el tapiz de raíces será débil y se desarmará al cosechar. Si pones demasiada, las semillas se asfixiarán, competirán por oxígeno y se pudrirán.
Cálculo de la dosis: Para una bandeja estándar de 60×40 cm (0.24 metros cuadrados), la dosis ideal es de 700 a 900 gramos de semilla (peso original en seco) para maíz, y de 600 a 800 gramos para avena o trigo.
Esparcido uniforme: Vuelca la semilla pregerminada sobre la bandeja limpia y desinfectada. Usa tus manos suavemente para esparcirla por toda la superficie. Debe quedar una capa pareja de aproximadamente 1 a 1.5 centímetros de grosor. No dejes huecos vacíos ni montañas de semilla en las esquinas.
Apilado inicial (Opcional pero recomendado): Durante los primeros 2 días en la bandeja, puedes apilar las bandejas una sobre otra (si el diseño lo permite sin aplastar la semilla) o cubrirlas con plástico negro. Esto mantiene la humedad altísima y la oscuridad, forzando a las raíces a tejerse entre sí rápidamente.
El Arte del Riego Hidropónico
Una vez en los estantes, el riego es el único alimento que recibirán tus plantas. En el FVH básico no se usan nutrientes químicos, solo agua limpia, ya que la planta vive de las reservas de la semilla durante estos 14 días.
El riego debe ser en forma de neblina o lluvia muy fina. Un chorro fuerte de agua desacomodará las semillas y romperá las raíces tiernas.
El forraje no necesita mucha agua en volumen, pero sí necesita humedad constante.
- Días 1 al 4: 4 a 6 riegos diarios muy ligeros (solo para mantener la semilla húmeda).
- Días 5 al 14: 6 a 8 riegos diarios. A medida que la planta crece y tiene hojas, consume más agua y transpira más.
Regla de oro: La bandeja nunca debe estar seca, pero tampoco debe tener charcos de agua.
Precaución: Asegúrate de que el agua de riego sea potable o de excelente calidad. Si usas agua de pozo contaminada o agua de canal, introducirás bacterias que arruinarán tu cultivo.